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Pere Portabella

Autoretrato de Pere Portabella

Pere Portabella (Figueres, 1927) es una de las figuras más singulares y decisivas de la cultura contemporánea. Cineasta, productor y activista político, su trayectoria ha hecho del cine no solo un espacio de invención formal, si no también un lugar de pensamiento crítico y de articulación entre disciplinas, generaciones y esferas de la vida colectiva.

Como productor, ha materializado obras fundamentales de la modernidad cinematográfica española, abriendo brechas en la industria cinematográfica del régimen franquista y sorteando los engranajes de su censura, en filmes legendarios como Los golfos de Carlos Saura, El cochecito de Marco Ferreri y Viridiana de Luis Buñuel. Como cineasta, ha desarrollado desde Cataluña una obra radical e inclasificable, en permanente tensión entre la pulsión poética (No compteu amb els dits, Nocturn 29, Umbracle), la interpelación política (El sopar, Poetes catalans, Informe general I y II), la reivindicación conceptual (Vampir-Cuadecuc, Miró l'altre, Mudanza) o la exploración de nuevas narrativas (Pont de Varsòvia, El silenci abans de Bach). Sus películas decodifican los lenguajes normativos y ensanchan los límites del cine en diálogo con otras formas artísticas, y por ello son un referente para varias generaciones de creadores y pensadores, que buscan extender esta reivindicación de la centralidad del cine desde la experiencia formal.

Pero la figura de Portabella no se agota en su filmografía. Su trayectoria política abarca la activación de múltiples espacios de movilización antifranquista, como la fundación de la Assemblea de Catalunya; la restitución de la legitimidad institucional, con la organización y puesta en escena del retorno del exilio del presidente de la Generalitat Josep Tarradellas; la implantación de la democracia, con su elección como senador y miembro de la comisión de la Constitución de 1978 y como diputado independiente del Parlament de Catalunya en las listas del PSUC; y en su compromiso siempre renovado con los movimientos sociales alternativos contemporáneos. Por todo ello, Portabella encarna una forma poco frecuente de intervención pública: la de quien une radicalidad estética, coraje cívico y una mirada propositiva hacia el futuro compartido, con la capacidad de crear puentes entre posturas y formas de pensamiento diversos.

Hablar de Pere Portabella es hablar de una obra, pero también de un impulso transmisible; una manera de poner en movimiento ideas, alianzas y formas de hacer. De ahí que el motivo de sus cien años no se plantee como una conmemoración retrospectiva, sino como una activación de su legado. Acción Portabella nace precisamente de ese impulso: reconocer en su trayectoria una invitación renovada a pensar el cine, el arte, la política ciudadana y la cultura como espacios de unión, de imaginación crítica y de acción transformadora.

Para más información, se puede consultar la web de Pere Portabella.